OBSERVATORIO JUDICIAL DOMINICANO

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El estado actual de la pedagogía y didáctica en las ciencias jurídicas en Latinoamérica 

Entrevista realizada por Harold Modesto y Junior Santana al Dr. Enrique Cáceres Nieto, coordinador del Primer Congreso Internacional de Investigación en Pedagogía y Didáctica del Derecho en el IIJ de la UNAM.

 

29 de febrero de 2016

 

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Dr. Enrique Cáceres Nieto. Es licenciado en Derecho con mención honorífica por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Doctor en Derecho con distinción cum laude por la Universidad Complutense de Madrid (UCM); Diplomado en Sistemas Expertos y Redes Neuronales por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cursó la maestría en Psicoterapia Ericksoniana en el Centro Ericksoniano de México.

Ha realizado estancias posdoctorales de investigación en el extranjero, en las siguientes instituciones: en el IRETIJ de la Universidad de Mont Pellier, Francia; en el Centro Intrerdipartamentale di Recerca in Filosofia del Diritto e Informatica Guiridica “Hans Kelsen”, en la Universita Degli Sutudi di Bologna, Italia; en el Seminario “Frege” sobre inteligencia artificial y derecho en la Universidad de Edimburgo.

Entre sus publicaciones más destacadas se encuentran: ¿Qué es el Derecho? Iniciación hacia una concepción lingüística, (2000); Lenguaje y Derecho, (2000); Constructivismo jurídico y metateoría del derecho (2007); Justiniano. Un prototipo de sistema experto en materia de derechos humanos, (2007); Bases psicológicas del comportamiento jurídico en México, (2008); y Dispraxis, (2012).

Ha sido galardonado con el premio a la investigación jurídica “Ignacio Manuel Altamirano” en 2002, de la Cátedra “Alfonso Reyes” 2003 de la Universidad de la Sorbona de París y del Premio “Magistrado Edgardo Villalobos”, como mejor trabajo investigativo presentado al Comité Académico del XI Congreso Iberoamericano de Derecho e Informática.

Harold Modesto (HM): ¿Cuáles son los antecedentes del Congreso Internacional de Investigación en pedagogía y didáctica del derecho?

Enrique Cáceres (EC): El primer antecedente fue una línea de investigación que iniciamos con el anterior director del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), Dr. Héctor Fix-Fierro, y en este momento se planteó la posibilidad de poder empezar a trabajar por líneas de investigación y una de ellas fue la que propuse con el nombre original de “posgrado de derecho en México”. Poco a poco fue perdiendo ese acotamiento para convertirse posteriormente en una línea de investigación en metodología de la investigación y pedagogía jurídica.

Como parte de la línea de investigación, originalmente, tuvimos un acercamiento con profesores de la Universidad de Chile. Me invitaron al primer congreso internacional que hicieron y entré en contacto con la comunidad latinoamericana. En 2014 hicimos en México el II Congreso Internacional de Pedagogía Universitaria y Didáctica del Derecho y, a partir de la experiencia y la problemática identificada, pensamos que era necesario abrir una línea de investigación; esa es precisamente la motivación central de este primer congreso enfocado a promover la investigación de la metodología y la pedagogía jurídica a nivel internacional.

Los antecedentes que tengo son los dos que se realizaron en Chile. En Argentina, me pareció que se iba a concretar, pero no la pude verificar. A este nivel, solo la hemos organizado nosotros aquí en el IIJ de la UNAM.

HM: En el Congreso de Investigación en Pedagogía y Didáctica del Derecho se ha propuesto la creación de una red emergente, ¿esta propuesta se había adaptado exclusivamente en esta primera edición o se contempló desde otra perspectiva?

EC: La red emergente del congreso se venía trabajando desde el año pasado, de hecho se tenía preparada un acta constitutiva para un instituto, pero por inconvenientes no se realizó. La idea de una red sigue vigente y se tiene planeado para que el año próximo se concretice.

Una de las causas por la que no pudo concretarse el instituto, como se previó originalmente, fue por cuestiones legales. La generación del instituto había sido pensada originalmente dentro de la sociedad civil, pero el problema ―como en otros países― es que la legislación controla el tráfico de dinero y hay una regulación fiscal fuerte, lo cual ha generado algunos problemas para arrancar dentro de las instituciones. Incluso lo habíamos pensado dentro del formato de asociación civil, no solo de sociedad civil.

Eso nos ha llevado a pensar en otro tipo de estructura para poder formalizarlo, como una asociación civil, pero independientemente de eso las redes de conocimientos están operando de manera informal ―creo que esta es la manera más espontánea― y pienso que a final de este año se podrá concretar la dinámica autoorganizativa de la red para darle forma más estructurada el año que viene.

Junior Santana (JS): ¿Cuáles son las principales dificultades pedagógicas o didácticas que presenta la ciencia jurídica en el siglo XXI?

EC: Son varias; primero tenemos una especie de “Frankenstein epistémico” con reminiscencias de pensamiento platónico, de pensamiento racionalista, de pensamiento escolástico, de pensamiento empirista y todo está mezclado. Esto ha provocado la falta de rigor metodológico, no tenemos una metodología precisa en nuestras investigaciones. Frecuentemente lo que denotamos con el término investigación es el resultado de apreciaciones subjetivas de investigación documental.

Pero hacer investigación científica es muy diferente. En la investigación científica el método te constriñe, es el que te lleva, aquí decides que es lo que quieres decir de cierta forma. Pienso que debemos trabajar mucho las bases epistémicas en una innovación, que es precisamente la idea de hablar de un constructivismo jurídico para ponerlo al día en nuestra red de conocimiento y, sobre todo, la diversidad metodológica para generar clases diferentes de investigación dependientes del tipo de problemas que debamos atacar.

En la parte pedagógica seguimos adoleciendo de un retraso muy importante debido a que sigue predominando la conferencia o la clase magistral. La habilidad cognitiva que exigimos a los jóvenes es básicamente “memoria”, luego ninguna de las otras competencias. Fomentamos relativamente poco el razonamiento a través de la argumentación, pero el razonamiento jurídico no es solamente argumentación.

Cuando se hacen generalizaciones se están haciendo inducciones, cuando se está justificando se están haciendo deducciones, cuando se están considerando hipótesis se está haciendo un razonamiento deductivo, cuando se están considerando normas se está haciendo un razonamiento deóntico y nada de eso lo tenemos identificado como disciplinas separadas para formar las competencias jurídicas, es poco lo que se enseña en ese terreno.

HM: ¿Podemos atribuir esto que acaba de señalar a las complejidades de la ciencia jurídica, que pueden no estar presentes en otras ramas del conocimiento?

EC: Esa es una pregunta interesante, por lo siguiente: si lo vemos desde el punto de vista de la ciencia empirista tradicional heredada de Newton, el pensamiento determinista pareciera que hace suponer que el derecho es muy complejo, tan complejo que no lo podemos abarcar con los métodos de la investigación científica, pero hoy día las ciencias de la complejidad que se aplican en la física, en la matemática, en la biología, etc., nos muestran que los humanos podemos generar modelos explicativos de la misma clase con el mismo grado de complejidad.

Los modelos deterministas de la teoría de la gravedad de Galileo funcionan, pues porque no consideran la variable de la fricción, pero, si se introduce la variable de la fricción en el sistema de ecuaciones diferenciales, entonces ya no funciona. Así que no creo que tenga que ver tanto con la complejidad de la disciplina. Tenemos otras como la psicología, la sociología y la antropología, que tienen sus propios métodos y siguen siendo ciencias sociales.

Básicamente, diría que es un retraso en la construcción de una visión científica del derecho y la explicación creo que puede tener más bien con que la formación clásica del derecho se tuvo una salida directa a la profesión y a la práctica, es decir, te formas para ser abogado, para ser juez, para trabajar en la Administración Pública y esa salida tan directa hacia las profesiones creo que ha impedido hacer un corte claro para distinguir entre un técnico y un científico. Por ejemplo, un médico es un técnico que resuelve problemas prácticos, el científico es el biomédico. El arquitecto o el ingeniero son técnicos, el científico es el físico que trabaja generando modelos para probar la resistencia de los materiales.

Creo que nos hemos quedado con la formación del operador jurídico, y todavía no hemos dado el salto a distinguir que la investigación requiere otras habilidades, otros métodos, y que sirve para algo totalmente distinto, para modelar cómo está operando el mundo jurídico, y eso puede hacerse sin haberse pisado un juzgado, son cosas totalmente diferentes.

JS: Durante el congreso se ha abordado en diferentes ocasiones el problema de la reducida actividad investigativa que se desarrolla en muchas escuelas de derecho en América Latina, y algunos ponentes han resaltado la gran ausencia del rigor científico, ¿a qué podríamos atribuir este fenómeno?

EC: Creo que en buena medida tiene que ser por la tradición romano-germánica, eso es lo que podría explicarnos de alguna manera por qué lo tenemos transversalmente en Latinoamérica e incluso en Iberoamérica (España, Granada), es algo que está muy vinculado con esta tradición, por otro lado, es consecuencia de una misma visión epistémica acerca del derecho. Esta misma confusión epistémica y metódica que tenemos es la que se encuentra en el sustrato de cómo se dice que se hace investigación en derecho, y la encontramos propagada de la misma manera, que es lo que haces a lo más “cortar y pegar”, investigación documental es lo que se está propagando en todas partes.

Si se ven libros de la investigación jurídica que pretenden hablar de la realidad social, se observa que no tienen ningún tipo de rigor metodológico, no se aplica ningún método estadístico, no aplica ningún método sociológico, no se hacen gráficas, no se sabe interpretar las gráficas ni hacer reportes, es parte de nuestra tradición y nuestra manera de comprender el derecho. Por eso esta dinámica que se observó en el congreso es tan importante y está mostrando que hay una inquietud generalizada.

En todos los países encontramos que se están discutiendo las mismas clases de problemas, que se están reportando intentos por cambiar las cosas, lo cual nos habla de que es un problema real de nuestra tradición, ninguno de los que estamos aquí nos pusimos de acuerdo en cuáles eran los problemas que íbamos a manifestar, estos iban surgiendo de manera espontánea.

Si aprendiste un tipo de investigación, lo que enseñarás eso que aprendiste que era investigación, tenemos que romper eso que no es fácil, porque se tiene robustecido. Es un problema sistémico en el que no puedes encontrar una sola variable como responsable, sino un conjunto de ellas que se refuerzan entre sí. La pregunta es ver de qué manera esta comunidad que se está integrando puede participar y generar un cambio en estas dinámicas institucionales, probablemente dejando de sentirnos aislados.

HM: El Dr. Héctor Fix-Zamudio, sostuvo que en el sistema tradicional de enseñanza no es posible la preparación de los profesionales y los juristas con espíritu crítico y de justicia social que requiere la sociedad. Entonces, ¿qué tan esperanzados podemos estar en el cambio del sistema de enseñanza a través del fortalecimiento de la investigación de la ciencia jurídica en Latinoamérica?

EC: Creo que el Dr. Fix-Zamudio dio las claves ―haciendo juristas críticos― antes de su propia cita. Hasta el momento a nuestra formación jurídica lo único que se le está robusteciendo es la memoria y la replicación dogmática, lo cual queda muy bien en un sistema con un control político muy fuerte... Pero, es abrir ese espíritu crítico, que muchas veces carece de rigor para poder ser contundente e incuestionable, lo que tenemos que alcanzar y que en el terreno de la racionalidad las investigaciones sean incuestionables, o como decía Gottfried Leibniz “puede ser que me odies, pero si eres un ente racional, y te digo que uno más uno son dos, tienes que admitirlo”.

Si bajamos nuestras investigaciones a un nivel de racionalidad, pues por más que los políticos quisieran rebatirlo no podrán, si son agentes racionales y además de racionales son congruentes, tendrán que hacer diseños políticos acordes con lo que la racionalidad les indica, ese es el papel de las universidades. Ellos tienen los problemas, nosotros tenemos que pensar en cómo lograr las soluciones y los puentes entre los dos.

JS: Profesor Cáceres, usted ha propuesto una teoría modular para las investigaciones sociojurídicas, ¿en qué consiste dicha teoría?

EC: Consiste en investigaciones jurídicas en general, no solo en investigaciones sociojurídicas. Después de estar en contacto con los doctorandos y revisando lo que pretenden investigar, identificamos que hay un reflejo orientativo natural en ellos, esto es, un atractor que de manera automática atrapa tu atención.

Hemos encontrado que los estudiantes de posgrado tienen reflejos orientativos hacia cierto tipo de temas y problemas, quieren hablar de problemas sociales, quieren criticar el funcionamiento de las instituciones, quieren hablar desde la filosofía, quieren hablar desde la historia, ¿cuál es el problema que identificamos? Que no saben y no pueden porque la formación en la licenciatura es solamente para hacer hermeneutas o exégetas de las leyes.

Entonces, lo que sucede es que cuando empiezan a hablar de fenómenos sociales, psicológicos, políticos y económicos, lo hacen sin ningún tipo de soporte metodológico. La teoría modular lo que pretende es aislar con toda claridad cuáles son los distintos dominios correspondientes a esos reflejos orientativos, para mostrar que cada uno de ellos tiene sus propias comunidades epistémicas, sus propios autores, sus propios congresos internacionales, sus propias revistas internacionales y sus propios métodos de investigación.

De tal suerte que quede muy claro que la formación de investigadores debiera de ir acompañada de una formación teórica y una metodológica en cada uno de esos distintos módulos de investigación. Si vas a hablar de un tema filosófico, que tenga formación filosófica, no digas lo que se te ocurre que puede ser filosófico. Si vas a hablar de la sociedad tienes que saber cuáles son los métodos de investigación empírica de carácter social, tanto cualitativos como cuantitativos.

El concepto de modular tiene que ver con el hecho de que en una misma investigación puedes estar integrando módulos diferentes, claro, la condición en una investigación rigurosa es que cada uno de esos módulos sea trabajado de manera adecuada conforme a las teorías y métodos que corresponden a tu problema, porque es otro gran tema, no investigamos orientados a problemas.

Básicamente, en derecho lo que hacemos es erudición e información descriptiva, pero no decimos, este es el problema que deseamos resolver, esta es la teoría que considero adecuada por estas razones, esta es la metodología que utilizaré y validaré el resultado de esta manera, de tal suerte que cualquier otra persona que tenga el mismo problema pueda utilizar la misma metodología y ver qué tipo de resultados obtiene. La teoría modular es eso, es tratar de generar un marco de referencia que permita ubicar los problema a los que se orientan regularmente los investigadores pero colocándolos en el rigor metódico y teórico para hacer investigaciones en derecho.

HM: Por último, ¿cuáles considera que son los mayores retos que enfrentan las escuelas de derecho en el ámbito de investigación sociojurídica en Latinoamérica?

EC: Creo que el siguiente paso que tendríamos que dar es tener muy claro que este congreso no debe ser una pasarela. Este es el punto de partida de una sinergia entre distintos países de Latinoamérica, que podamos compartir las experiencias que tenemos y ver que pueden ser replicadas en otros países.

De los temas que he estado escuchando con cierta frecuencia estadística dentro del congreso, se encuentra el método de enseñanza basada en casos y problemas, también algunas cuestiones interesantes sobre las E-learning. Pienso que a través de un espacio virtual ―que tendremos en el IIJ en los primeros meses del año entrante― junto con el blog que ya tenemos, podremos organizar microcomunidades epistémicas interesadas, independientemente del país, en tratar de desarrollar cierto tipo de temas y sobre todo mostrar su viabilidad práctica.

De tal suerte, que el siguiente paso que ya no le toque estrictamente a la academia, es un paso académico político; impactar en diseños curriculares y cambios institucionales. Tenemos que ir pensando en generar nuevos materiales pedagógicos, nuevas clases de libros, explorar lo que está pasando en los Mooc, en los que tenemos la interconexión entre diferentes equipos de multimedia y estrategias pedagógicas, que ahí es donde debemos estar nosotros y no perder de vista lo que una vez más está muy presente en los Mooc.

El éxito que ellas tienen se basa en el principio de ser naturalmente agentes que aprenden de manera espontánea. Cuando aprendimos a hablar nunca nos dieron clases explícitas de conjugación verbal. Cuando llegamos a la primaria ya sabíamos conjugar, es decir, la aprehensión debe ir de la mano lo más natural posible. El aprendizaje resulta antinatural si se están exigiendo esfuerzos muy importantes de consumo de energía y de memoria; algo está fallando ahí y tenemos que buscar cómo podemos contenerlo y qué hay que tener presente.

En última instancia, cuando nuestros operadores jurídicos procesen de manera diferente, que en su momento dentro de las instituciones harán emerger cierto tipo de realidad social, que es la vía para poder cambiar muchos de los problemas que tenemos, entonces podremos hacer emerger una Latinoamérica distinta.

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